Alzada sobre un suave acantilado que mira a las profundas aguas de la Bahía de Samaná, la paz y las vistas de la Casa del Mar son únicas y de una belleza imposible de encontrar en ninguna otra casa u hotel de la Península.
Durante la época de las ballenas, de principio de Enero a final de Marzo, ballenas y ballenatos nadan tranquilos a diario frente a la casa. A lo lejos, ballenas macho hacen estallar las aguas con sus colosales saltos.
La Casa del Mar también mira al valle y desde la terraza posterior o desde el jardín del mango, la puesta de sol tiñe de naranjas las montañas y bosques de palmeras de la península.
De noche, tumbado junto a la piscina o desde el jardín del mar, los cielos transparentes dejan ver millones de estrellas azuladas.
